Cuidar la salud bucodental es muy importante en todas las edades. Pero con el tiempo, los dientes tienden al desgaste y aumenta el riesgo de desarrollar patologías orales. Para evitarlo, conviene insistir en la prevención oral y visitar con regularidad al odontólogo. Las piezas dentales definitivas son únicas y, si se cuidan bien, pueden durar toda la vida.

En la tercera edad es frecuente el consumo de medicamentos casi a diario, además de tratamientos como los implantes dentales. También pueden agravarse algunas enfermedades que afectan la salud oral, como la diabetes. Es Pero, ¿Qué patologías son más frecuentes en la tercera edad?

Patologías orales en la tercera edad

Junto con los niños, los pacientes mayores son el grupo que más padece caries dental. También los casos de sensibilidad dental pueden agravarse con la edad. En estos casos la sensibilidad se debe a la retracción de las encías. De este modo, el diente queda menos protegido por el esmalte. Los pacientes pueden sentir dolor ante estímulos muy fríos o calientes, como algunas bebidas. Otra patología oral muy común entre los pacientes mayores es la sequedad bucal. También conocida como xerostomía, se debe al consumo continuado de medicamentos propio durante esta etapa.

Muchos pacientes mayores son portadores de prótesis e implantes dentales. Si bien ayudan a regenerar la boca y recuperar tanto la estética como la funcionalidad, requieren una serie de cuidados. De lo contrario, podría infectarse la zona y sufrir patologías como la periimplantitis.

Un gran factor de riesgo en los pacientes mayores es que, además del desgaste, con el tiempo los nervios dentales pierden sensibilidad. Esto puede dificultar la detección a tiempo de las diferentes enfermedades bucodentales.

Entonces, ¿Cómo mantener una buena salud oral durante la tercera edad? Existen varias pautas a seguir para los pacientes más mayores:

  • Rutina de higiene oral. Es fundamental cepillarse los dientes cada día después de las comidas. Se recomienda usar un cepillo con cerdas suaves, que sea práctico y de calidad. El cepillo debe reponerse una vez cada tres meses.
  • Completar el cepillado. Hay muchos rincones a los que el cepillo no puede llegar. Por ello se aconseja el uso del hilo dental. Permite eliminar los restos de bacterias y comida de zonas difíciles, como los espacios entre los dientes.
  • Usar flúor. El flúor es un gran aliado para los pacientes mayores, porque ayuda a remineralizar el esmalte. En la actualidad, hay una gran variedad de pastas dentales y colutorios con flúor.
  • Estilo de vida sano. Es muy importante eliminar hábitos perjudiciales, como el tabaquismo. Del mismo modo conviene mantener una alimentación sana y equilibrada. Es recomendable que los pacientes mayores eviten los alimentos azucarados, también los que son duros y muy pegajosos.
  • Acudir a la consulta. Mediante revisiones periódicas, el odontólogo puede detectar patologías que los pacientes mayores no advierten a simple vista. Se recomienda acudir a la consulta una vez cada seis meses.

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